miércoles, 3 de marzo de 2010

Árboles quietos, pájaros ciegos no paran de llorar, ojos cansados se van secando, ya no quieren mirar. Río que baja, muestra su barro: sangre de la ciudad. Si ya se van, ¿qué mejor que estar solitos? Ya a la gente le da verguenza que le digan lo que hay que hacer. Si ya se va, no se haga ningún problema; sólo deje la puerta abierta y un vinito pa´ brindar, que en el baile de la vida sólo nos queda bailar .

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