martes, 2 de marzo de 2010

No me despiertes cuando vengas, y no me hables al oído; ya no me sirven tus
palabras.
Apagué el sueño demasiado temprano. Dejé una carta en la mesa con
muy poca lucidez, pero el amor no se olvida; toda mi vida rendida a tus pies. Hay
momentos que no recuerdo nada, hay momentos que no puedo olvidar, hay
momentos que por las madrugadas me arrepiento y empiezo a temblar. Cinco
segundos de gracia y mil horas sin razón; sequé mis lágrimas en espejos fríos y
soy la sombra de ayer..
No me despiertes cuando vengas, y no me hables al oído;
ya no me sirven tus palabras. Apagué el sueño demasiado temprano..

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