No, no intentes disculparte, no juegues a insistir. Las excusas ya existían antes de ti. No, no me mires como antes, no hables en plural. La retórica es tu arma más letal. Voy a pedirte que no vuelvas más, siento que me dueles todavía aquí adentro. Y que a tu edad sepas bien lo que es romperle el corazón a alguien así...
(No se puede vivir con tanto veneno)
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