martes, 9 de marzo de 2010

Todo el mundo tiene, casi todo el mundo suele tener...
Un abuelo inmigrante y un amigo que se fue
, una tía peluquera,
una cuenta a fin de mes. Un paraguas con dos hoyos, una
hermana que cuidar
, una historia de marcianos y una caña de
pescar; y ese tío gordo y viejo que no para, que no para de
roncar. Un consuegro que se adoba y se pone a recitar, un
pariente sedicioso y un pariente militar. Una prima que se
parte, una riña familiar, un padrino mentiroso que te lleva a
debutar y una tía religiosa
que no para, que no para de rezar.
Un vecino vocindanga que en la yaga se murió, una historia de
algún primo que no pudo ser campeón
, un amigo que hizo guita
y dejó de saludar y un borracho viejo y pichi que está loco
de estudiar; y una cábala infalible que no para, que no para
de fallar.
La vecina que organiza la reunión de taperguer, un
cuñado que se empeda y se viste de mujer, un zorrino carateca
,
un amor de carnaval.
Varias noche de fracaso y una noche de
galán; y un patrón hijo de puta que no para, que no para de
robar. Medio trébol en un libro, un trofeo en un rincón,
varios ídolos caídos, una carta en un cajón
, un abrazo que no
llega
pa' decir que
ya no está. Una herida en el costado y una
flor en el ojal; y esa lágrima porfiada que no para, que no
para de sangrar
.

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