viernes, 2 de abril de 2010

Si la angustia no tuviera tantos meses, si pudiera huir de esta ciudad, si el milagro de los
panes y los peces consiguiera darnos de cenar. Si tuvieran corazón las autopistas,
si alguien
me esperara en la estación,
si bajaran de la luna los artistas, si acabara bien esta canción.
Si aprendiéramos a amar
como animales, si quedara tiempo que perder, si bailaran rock and
roll los generales, si cantara el gallo rojo del amanecer.
Y los sentidos olvidaran la razón. Y las
golondrinas supieran volver a hacer su nido cada
otoño en el reloj de las oficinas. Si el huracán
del porvenir arrasara las fronteras rotas las banderas por la pasión, si reinara en el dos mil la
imaginación.
Si los besos cotizaran más que el oro, si quedara hotel en Shangri-la, si la muerte
hiciera mutis por el foro,
si pudiera yo quererte hasta el final. Y naufragar en la isla del tesoro, si
los mercenarios de la soledad incendiaran con un blues todo el cono sur. Si en los escombros de
la
revolución creciera el árbol verde del placer, y las catedrales se cansaran de ser ruinas del
fracaso de Dios.

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